La Experiencia con ponentes invitados al aula durante el Confinamiento.

Durante el confinamiento causado por la Pandemia hubo un cambio respecto a
la manera en la cual se venia trabajando en la docencia, de un momento a otro
la educación online dejo de ser un agregado para hacer más competitivas a las
universidades, o en su caso mas accesibles para aquellas que para bien o para
mal priorizan el alcance antes que ciertos estándares de calidad. Y aunque aun
falta por escudriñar sobre los retos y oportunidades que vivieron los profesores
de asignatura, en especial en aquellos lugares donde eran ellos o la nada, poco
se ha explorado lo que se vivió y de alguna manera aún se vive cuando como
parte fundamental del proceso de aprendizaje se tienen invitados en las aulas.
Esto es una realidad desde la preprimaria, pero es especialmente importante
en el nivel universitario, y clave para aquellas matriculas que requieren mucho
análisis y reflexión y no tanto aquellas donde es importante el dominio de una
técnica (donde los manuales en gran parte pueden ayudar a suplir ciertas
carencias) o las que como a quedado claro no se pueden asumir con mucha
seriedad o por demasiado tiempo sin lo que ahora se puede llamar
eufemísticamente “el mundo físico”.
Antes de avanzar propiamente en el tema habría que seguir reflexionando,
aunque pueda parecer obvio el porque de la importancia de tener ponente
ponentes en las aulas, no solo en los ciclos de conferencia establecidos con
anticipación por los cuerpos académicos, y que merecen una lectura en sí
misma, porque además se suele tratar de espacios muchas veces pensados
con gran antelación y supeditados a presupuestos y las filias y fobias de los
tomadores de decisiones. Por supuesto tienen un lugar importante, los grandes
congresos o los foros al interior de las carreras universitarias mantienen la
actualidad de las temáticas estudiadas y el relumbrón y la sana notoriedad
forman parte clara del desarrollo profesional o al menos así debería de ser.
Pero el tema aquí son las conferencias, clases o platicas que se desarrollan
como parte de programas más pequeños o incluso como parte normal de traer
una polifonía de voces a las clases, normalmente bajo los limites de los temas
que se abordan, pero en ocasiones incluso fuera de todos ellos pero que se
encuentran en el marco de un interés cultural que también nutre la enseñanza.

¿Por qué nutre la enseñanza?
No es tan fácil decirlo, y para algunos es una batalla por tener la razón, que
poco ayuda. Para algunos puristas, en las materias de Economía cargadas de
una métrica matemática muy sofisticada y a la vez básica, resulta poco sensato
distraerse con temas que bien podrían ser visto como el nivel inmediato inferior;
la divulgación económica. Bajo esta mirada no tiene sentido alguno el tener un
ponente que hable sobre los problemas comerciales que se avecinan por los
diversos conflictos bélicos en el área post soviética, cuando lo que se debería
de reforzar es el conocimiento matemático de los procesos de oferta y
demanda que han generado una crisis inflacionaria que en algunos lugares a
generado un proceso claro de estanflación. El Divulgador puede resolverlo fácil
porque ese es justamente su trabajo (o su arte, según se vea) para el la
estanflación es estancamiento económico con inflación, así sin más, y puede
seguir con el siguiente tema. Es evidente que hay quien lo hace mejor o peor,
pero también quedan claro dos cosas, por un lado, la importancia de la técnica
pura y dura que debe mantener un profesor, de tal forma que el rigor
académico es lo menos que se le puede pedir, y claro esta no se debe dejar de
lado que para ello es contratado. Sin embargo una de sus funciones bajo la
relativamente nueva mirada, de olvidar su papel como referente único de un
salón de clases y ser un facilitador y un promotor del conocimiento, esta
justamente en ampliar la mirada del salón de clase, y utilizar esa “calistenia
cerebral” que ha desarrollado el alumno, para poder entender una realidad más
amplia, lo que le será útil como profesional y como persona, pero que forma
parta indispensable de las habilidades básicas de aquellos estudiantes que
vienen de la rama educativa de las ciencias sociales.
Aquello que se vivió.
Lo primero que había que mencionar es que al principio hubo un afán por
conocer la realidad del uso de plataformas como Zoom o Meet, para quienes
fueron invitados a dar alguna platica, hubo cierto afán por ayudar a que la
educación no se parara y la curiosidad natural de experimentar con tecnología
que para muchos al menos en México y en especial en el entorno inmediato
era poco comprendida. Muchos no conocían por ejemplo que la versión gratuita
de Zoom solo duraba 20 minutos y después se tenían que volver a conectar

todos. Esa premura por ser eficiente y de alguna manera seguir el modelo de
las platicas TED, fue en un inicio todo un reto, que muchos sobre todo de las
generaciones mas longevas les dificultaba el trasmitir su mensaje, aunque claro
también había quienes lo veían como algo un tanto divertido, para le
generación de maestros Tik Tok emergente, era mas lo que se ganaba que lo
que se perdía. Sin embargo, con el tiempo esto dejo de ser interesante, y
afortunadamente se empezó a superar conforme las escuelas compraban
paquetes completos o migraban a mejores plataformas, los propios docentes
compraban versiones premium, o en el caso de las universidades de elite o
bien fondeadas por el estado, mejoraban sus propias plataformas.
Habría también que retrotraerse en la realidad que siempre esta presente y que
todos odian; la velocidad o la caída del internet. Aun en las zonas urbanas y
como era de esperarse debido al incremento de la demanda, el ancho de
banda no aguantaba y a media clase (a veces incluso evitando su inicio), se
caía para no volver, o hacerlo dentro de 5, 10 o 15 minutos, rompiendo así el
necesario ritmo educativo. Esto era muy frustrante para los ponentes, ya que
muchas veces apenas podían conseguir un pequeño momento del día para
participar y era difícil reprogramar. Dentro de estos apartados hay que
considerar que en muchas ocasiones se tuvo que olvidar la idea que se veía en
algunas paginas de tener a los alumnos con video, ya que con suerte
funcionaria el sistema con todos callados y con el ponente con micrófono
abierto, pero sin video, perdiendo con ello un cierto nivel de interacción que es
muy sana y necesaria, a tal grado que algunas escuelas prohíben esa
configuración.
Los códigos de conducta fueron un problema sobre todo en el momento dos de
la experiencia, ya superadas o resignadas las vicisitudes técnicas. ¿Cómo
debe ser el comportamiento de los ponentes invitados? ¿cercano, distante?
¿Cómo debe ser el lenguaje? ¿inclusivo, técnico, amistoso? En algunos casos
muy famosos por los medios y que se instalaron rápidamente en arena publica
algunas personas maliciosas, torpes, desafortunadas o una mezcla de todo lo
anterior llegaron a perder su trabajo, tener procesos judiciales, o severas
llamada de atención, por no practicar los nuevos códigos que exige la post-
modernidad, el auge del feminismo y el confinamiento. Muchos fueron

acusados de acoso, de intolerantes, de agresivos, de cerrados de mente. Y
aunque cada caso merece una lectura concreta, no exenta de criticas a
quienes buscaban solamente una notoriedad vacía, es claro que generaba
cierto resquemor e incluso una reticencia clara entre los ponentes de una clase,
y también en los maestros de asignatura que tenían miedo de verse
inmiscuidos en un problema que tuviera algún costo serio. Este apartado aun
no desaparece ni en el aula física ni en la virtual, pero es en esta última donde
quizás haya una oportunidad de poder resolver los vientos de cambio
impulsado por los movimientos sociales, sin caer en el exceso de que estos
generen un huracán intolerante imposible de controlar.
Conclusiones.
La presencia de ponentes para dar una clase por vía virtual, formara parte ya
de la llamada “nueva normalidad”, a tal grado que incluso sobrevivirá a los
conceptos de moda que ahora lo acompañan, sin embargo y conforme hemos
visto el regreso cada vez mas continuo a las aulas queda claro, que la
educación por plataforma volverá a su nicho, aunque este ahora sea más
grande.
Para poder seguir usando esta herramienta será importante, que sigan las
mejoras técnicas en materia del ancho de banda del internet y donde sea
posible el uso del 5G, para lo cual va a ser necesario una inversión constante
del gobierno, pero también de las universidades o incluso los maestros de
asignatura, para otorgar a sus invitados un nivel mínimo de confianza técnica
para poder desarrollar sus ideas. También es claro que estos últimos deben
reforzar o adquirir los conocimientos de una nueva realidad, donde el acoso, el
lenguaje vulgar y las faltas de respeto ya no serán toleradas, y el lenguaje
inclusivo, incluyente y amable ya no serán una concesión, si no un piso mínimo
para el entendimiento en un aula, más si la oportunidad de enmendar un
posible error en la siguiente clase no es una opción.
Queda por resolver aun como manejar las participaciones de los alumnos, más
cuando la ponencia es un éxito y concita mucha participación, no siempre es
fácil saber como hacerlo sin generar un caos, para lo cual el papel del maestro
de asignatura como moderador es clave.

En un mundo que no sabe cuándo vendrá la siguiente pandemia, es muy
importante aprender que los invitados a dar ponencias serán muy importantes
en futuros confinamientos, pero estos solo podrán ser bien aprovechados si se
resuelven los problemas técnicos y de interacción social que han quedado
expuestos con esta experiencia vivencial y virtual.

Mi experiencia con la Bondad.

Siempre he pensado que todos somos una escala de grises, ni blancos ni negros, ni malos ni buenos, pero de vez en cuando se tiene la posibilidad de conocer a personas luminosas, que irradian una profunda bondad y tienen un aura de confort que te hace sentir una profunda paz y a la vez una dosis de alegría.

Pepe era uno de ellos. Me gusta pensar que de alguna forma yo lo pude conocer en una sensibilidad distinta a los demás, al tener el placer de saludarlo por meses todas las mañanas llegamos a compartir ideas que con el trajín del trabajo luego no se pueden intercambiar. Recuerdo cómo me saludaba siempre con gran alegría, con bonhomía, con su típica sonrisa desarticulada pero profundamente bella por sincera, pero no se quedaba hay, también tenia una inteligencia practica de la que muchos carecemos, aquella que resuelve los problemas de la inmediatez sin andarse por las ramas, de hecho el me dijo del riesgo de no cancelar mi anterior tarjeta de nómina y me recomendó ir al banco en breve antes de que se generaran cargos, sabia muy bien cuanto te cobrarían de comisión y en que tiempo. Dicho consejo vaya que me ha evitado problemas. Pero más aún, recuerdo cuando me hizo participe de sus sentimientos y de sus sensibilidades amorosas, recuerdo que me pidió que lo llevara un sábado con una chica con el único afán de compartir un grato café, para que con ello pudiera tener una sana cercanía con quien ocupaba su mente y sus legítimos deseos amorosos. Así con claridad y fuerza usándome como chofer, pero al mismo tiempo cargado de una profunda ternura.

No eludiré el tema de “su condición” aunque parezca lo correcto, lo elegante. Su condición era la de un hombre equilibrado que servía de útil comodín para las narrativas competitivas que se dan en las oficinas, el no pretendía demostrar que era el jefe, que era el que mandaba, que cargaba mas o que era el mas fuerte (aunque en honor a la verdad era muy competitivo), cuando se trabajaba con el no tenias que entrar en el juego divertido y perverso de alburear para tratar de demostrar viveza mental o evitar la burla por ausencia de sagacidad, con el se laboraba de manera practica pero neutra, porque cuando era necesario asumía las ordenes necesarias sin queja alguna, sin esa malicia que lleva mucha veces a la rebeldía que paraliza actividades.

Si, tenía una condición especial, era un ser profundamente noble.

Críticas al Deporte profesional Femenino. Como realizarlas evitando prejuicios y Discriminación.

El deporte es un área natural de competición entre los seres humanos, por eso es susceptible de la crítica, ya  que el simple hecho de dar marcas, los vuelve el claro ejemplo de aquello que se logra y aquello que no, o en el caso de algunos, si se gana o se pierde ante un oponente, y claro aquellos que se deben a una calificación dada por un grupo de jueces y que juzgan una técnica perfecta, son de entrada sujetos a la admiración o descredito precisamente por la ejecución de esa técnica.

En el caso particular del deporte femenino este debe responder a los criterios de excelencia propios del profesionalismo. Pero la acotación mas importante que se debe tomar en cuenta es que las visiones sobre esta excelencia tienen sus orígenes contemporáneos en una narrativa completamente puesta por hombres. Basta con decir que el mismo Pierre de Coubertin, padre del olimpismo moderno era profundamente reacio a la practica del deporte profesional por parte de las mujeres, respondiendo claramente a la mentalidad y los prejuicios de su época.

Entendiendo entonces que la critica es parte inherente a la práctica deportiva profesional, pero al mismo tiempo estableciendo que los tradicionales puntos de vista puestos desde la institucionalización del Patriarcado, la Misoginia e incluso la indiferencia y el desconocimiento de la practica realizada por mujeres, no son un marco referencial adecuado, surge la pregunta de ¿Cómo se debe realizar una critica adecuada al desarrollo del Deporte Profesional Femenino?.

Una primera aproximación, es la que concierne a tomar como punto de partida los Derechos Humanos, particularmente aquellos aspectos que mas nos pueden ayudar en el abordaje correcto. El derecho al Libre Desarrollo de la personalidad consagrado implícitamente en la constitución de los Estados Unidos Mexicanos, es claro en establecer como, teniendo a la Dignidad Humana como valor Máximo, podemos tener el plan de vida que nosotros decidamos siempre y cuando no se busque anular o menoscabar los derechos y las libertades de las personas.

Establecer una crítica respecto al pésimo desempeño de una portera en un partido de Futbol Femenino Profesional, es valido en virtud de las fallas que pueda tener en su técnica para atajar las pelotas que le envía el contrario, sin embargo, la burla, la sorna, o la falta de respeto respecto a su condición de mujer basada en su supuesta debilidad no es valido pues lastima la dignidad humana.

Pero el problema radica en que la línea de lo aceptable e inaceptable no siempre es fácil de establecer, por eso la importancia de analizar con mucho detalle el tema de la critica bien hecha, fundamentada y legitima.

El drama de la ausencia de historias

A pesar de mi esfuerzo por ser original, no podre evitar caer en los vicios de comunicación de este tiempo, empezando por la idea repetida hasta el cansancio de hablar; de lo que poco se habla. Olvidando el hecho que esafrase tiene una clara connotación de superioridad intelectualoide porque tu si sabes del tema, y que también tiene una carga de victimismo que pretende causar irónicamente la empatía por un cierto aire de martirologio. Dicho lo anterior empiezo propiamente.
Algo de lo que no se suele platicar cuando se cuentan historias de amor y desamor sobre todo cuando se tiene cierta edad, digamos pasados los treintas es no tener un gran drama o incluso un pequeño drama que contar para acompañar una platica de trabajo cuyo único fin es consumir el tiempo, ya no digamos no tener algo para una fuerte alcoholizada con Mezcal puro. En estos escenarios no falta quien cuenta que su marido ya no muestra el interés de antes, o que su mujer parece que tiene otro, o que tuvo un episodio bochornoso cuando intentaban tener algún momento de intimidad, pero se pone peor (o mejor según se vea) cuando se empieza a caer en el recuento de aquellos episodios vividos en la juventud, en la cual casi los cacha un maestro uno encima del otro, o se tuvieron 2 novios al mismo tiempo, o se anduvo con un ser humano que era la viva representación de la belleza humana y que hasta hoy seguimos preguntándonos si acaso eran de la misma especie que uno. A veces en esas platicas se aprecian historias ridículas como aquellas
personas lindas, pero que se empeñan en andar con personas de un perfil malandroso que nada tienen que ver con ellas y que han generado eternos problemas de demandas e hijos no deseados que minan el desarrollo futuro para siempre y que, aunque se les quiere, implícitamente queda claro que son una condena que los priva de aquellas ensoñaciones de conocer el mundo o simplemente poder dormir 8 horas diarias. También suele haber declaraciones picarescas y vamos todos sabemos que la mayoría de las veces son exageradas y algunas veces francamente inventadas, pero también se sabe que puede que si tengan fundamento y en el afán ocioso de discriminar lo que en verdad paso, de lo que no, hay margen para conceder un poco de certeza, y es hay donde quienes tuvieron tríos, acabaron en un motel después de horas si no minutos de conocer a alguien, acaban siendo triunfantes en ese vaivén primitivo de querer ganar el punto y conseguir aunque sea por 2 segundos la admiración de los que escuchan.
Al final los grandes perdedores de esta narrativa de fogata previa a la comida no son los que hemos querido ensuciar con el estigma de perdedores, y filias y fobias de genero aparte, no es la mama luchona que requiere apoyo (a veces contra la pared) para mantener a sus hijos, o la puta que menciona haber tenido 3 novios guapos y un chingo de feos, o el pito fácil al que todos conocen a su esposa y aun así hace uso de la galantería (a veces claramente acoso) ante cualquier mujer que tiene enfrente, o incluso el galancete de barrio que quizás si llame la atención y sea digno de un funeral con féretro abierto, pero que no
conoce de formas y protocolos para una civilidad mínima. El gran perdedor es quien no tiene nada que contar o que en el mejor de los casos debe exagerar aquellas micro experiencias que en su micro mundo valen algo, pero que cuando salen de su boca parecen tan mínimas que aun en el contexto de una platica informal y aburrida, no dejan de ser material de relleno, son árbol 3 en una puesta en escena de una primaria multigrado donde lo único que vale es el valor de estar parado frente a un publico y tener la fuerza de no musitar una línea simple.
La gente no sabe el infierno que se vive al no tener nada que aportar, la gran impotencia de no saber como actuar, de si debemos callar y escuchar para mostrar elegancia y una cada vez mas denostada caballerosidad, o salir corriendo buscando cualquier pretexto, que además puede que ni se vea así, porque en el trabajo en cualquier momento surge algo, pero en el fondo tu sabes que huyes de una platica incomoda que te toca en lo mas profundo de tu existencia estéril, pero también está la tentación de exagerar, que si alguna vez platicaste con alguien espectacular, decir que en realidad se besaron, que si
anduviste con alguien una semana, comentar que fue una semana hermosa, cuando se trato de un simple accidente de la vida el que sus palabras hayan dicho un tímido si, o que decir de cuando te mostraste magnánimo al comprar un gran ramo de rosas que te costo mucho y que eran unas flores exclusivas ignorando el hecho de que te las recibieron con cara de conmiseración y desdén, o decir que tienes grandes platicas con alguien y que se quedaban hasta altas horas de la madrugada y fueron novios y se mandaron fotos y ya
planeaban vivir juntos, cuando lo único que realmente paso fue que por dos noches coincidieron en el tema del momento y que fue amable contigo, pero nada más.
Callar, huir, exagerar. Callar, huir, exagerar. Callar, huir, exagerar. Y sé que quizás haya mas opciones como la contraargumentación equilibrada basada en el derecho y el gozo de la tranquilidad, vaya no andar teniendo sexo reduce la posibilidad de un hijo no deseado al 100%, no andar con nadie evita el sufrimiento de la separación, algunas son tan destructivas para las partes que es fácil caer en vicio de desdeñar esa desdicha, ni hablar de divorcios, pleitos legales, demandas por pensión. Salvo que seas un abogado que recibes dinero por ello, no creo que sea del gusto de alguien estar enfrentado siempre con
otra persona o con una institución judicial. No digo que no haya quien genuinamente crea que una vida sin sabor evite los horribles sinsabores de la misma, pero volviendo a la falta de originalidad y en un afán de rescatar torpemente la dignidad, no es el caso de la mayoría. Sufrimos porque en el camino de la exageración irónicamente también hay mucho silencio, un mutismo que duele y que toca el cartílago y la medula, como aquella vez que
queriendo entrar en la dinámica de lo que uno hace por amor y querer competir contra aquel que la llevaba en taxi por meses y se regresaba a su casa en la noche caminando sin que se enterara, la razón de sus esfuerzos, cuando ese hogar quedaba a mas de 10 km en una zona brava, dije que apoye al interés del momento en un examen sobre matemáticas muy complicadas y gracias a mi mantuvo el 10 que le permitió conservar la beca, cuando lo que realmente paso fue que hice sus tareas por un semestre, para acabar obteniendo un
simple gracias, y un rechazo sutil a salir conmigo.
Lo peor de todo como ya se puede ver, son las heridas autoinfligidas, que no valen ni una cerveza barata, aquellas veces que claramente no había nada que perseguir, pero el empeño hizo que se acabara en la penuria superior, el ser un pobre patético. Y cuando realmente parecía que podía haber algo desdeñarlo por miedo, arguyendo el pretexto mas simplón de la era moderna; tenia mucho trabajo, en fin, ya solo queda reír por no llorar.

Callar, huir, exagerar, callar, huir, exagerar, callar, huir, exagerar. Las tristes alternativas para eludir el verdadero drama; el no tener nada que contar.

Sayulita. El turismo que idealizamos.

Querido lector no me mal entienda, no me arrepiento de visitar aquel hermoso pueblo mágico, no cabe ni la primera vez que se hace, ya no digamos regresar. Nadie me ha mentido, siempre he sabido a lo que se va, que esperar y que no esperar, así que cualquier queja en todo caso no es más que una triste autocritica. Y aunque la respuesta de manual es que quizás el que ha cambiado soy yo, lo ignorare para poder ser más claro.

Sayulita tiene un turismo de alto nivel con hoteles boutique que cuestan alrededor de $5000 la noche, ni hablar de la cercana Punta de Mita cuyos hoteles de alto nivel seguido veo, en publicaciones de Instagram de personas con mucho dinero (y que me resisto a llamar influen…), y que honestamente no sé cuánto realmente cueste una noche, es un nivel demasiado fuera de mi acceso. Entonces, descartando esa posibilidad, lo que queda es un turismo de “onda”, que es justo lo que vas buscando, una experiencia básica que de alguna manera se contacta tanto con el medio ambiente y la moda eco friendly: un par de lugares para acampar, casas en renta a través de la famosa aplicación (la mayoría muy básicas), hostales donde se comparte un cuarto con al menos 6 personas, habitaciones tipo Bungalows y alguna otra habitación con baño por ahí, pero siempre pocas. La esencia del lugar es que puedes surfear, tomarte una cerveza y convivir en una villa encantadora lejos de los grandes tumultos (aunque a veces es inevitable en un espacio tan pequeño), y sobre todo dejando fuera aquellos complejos hoteleros enormes, que son el sello (no sé si por desgracia o por suerte) de la cercana Puerto Vallarta.


Gran parte de la vivencia gravita en torno a 2 ejes de belleza, la de las personas,
principalmente turistas extranjeros, mayormente de Estados Unidos y Canadá, que te hacen
dudar si tu perteneces a la misma especie. Es común ver a hombres altos de al menos 1:80,
delgados, fuertes y atléticos (entiendo que surfear demanda una gran condición física),
blancos, pero también negros, de un tono casi azul, que ni en Veracruz cuna de los
afrodescendientes en México, se puede ver. Ni hablar de las mujeres a quienes les dedicare demasiadas palabras en otra ocasión. Y vamos también los nacionales suelen ser gente muy presentable puesto que llegar ahí requiere cierto esfuerzo económico. Ha y no se debe olvidar a aquellos que lo han hecho su fuente de vida, principalmente en bares y restaurantes y que vienen de la reluciente Guadalajara, Tepic y los Altos de Jalisco. Todos ellos en un espacio donde no puede haber lejanía, y hay cierta tolerancia a la proximidad. Por supuesto ningún sueño exótico casi delincuencial cercano al Spring Break, pero puedes tener una conversación breve y amable con gente con más poder socioeconómico sin las credenciales de estar en un curso en la Ibero, o en una maestría en el Tec de Monterrey, ni hablar de la solvencia presupuestal que se requiere para acercarte y practicar tu inglés en Cancún, playa del Carmen o isla mujeres. Insisto no se trata de que todos sean como una familia y estén deseosos de convivir con extraños, se trata de que las líneas de clase que tanto nos dividen, se difuminan un poco. Y todo ello en un ambiente físico donde las personas están en traje de baño aun a 3 cuadras de la playa (contengo mis palabras por miedo a rendirme a una lujuria impropia y políticamente incorrecta).


La otra gran belleza es la playa, que es un tanto equilibrada (aunque eso se dijo hasta de
Acapulco en su momento y sabemos en que acabo), no tiene el encanto de una playa virgen ni mucho menos, no hay tortugas ni caracolas, como en Maruata, pero tampoco tienes el terror de que si te lleva la ola no haya a quien avisarle, ni quien se dé cuenta, aunque a los amantes de esa sensación les quedan cerca algunas otras. Además de que claro hay surfistas, pero las olas rompen con suavidad antes de la costa, por lo que se da el fenómeno de tener a nadadores competentes con tablas a lo lejos, pero una masa de personas que solo desean chapotear a pie de playa. Fácilmente puedes comer un buen pescado y tomar un coctel decente en la arena, pero sin el acoso acapulqueño, claro que hay vendedores y la típica vendimia de ostras, tatuajes de henna y cantantes con guitarra, pero aun en la discutible línea de lo soportable. Una experiencia en un punto medio, entre lo popular bien entendido y la visión elitista de quienes desean ir a un lugar “único”.


Entonces ¿Dónde está el problema?, ¿hay algún problema? Y la respuesta esta en la mentalidad hipócrita que a veces tenemos. Es fácil detestar ese turismo tan fuera de la realidad medioambiental que nos rodea, para obtener una postura de superioridad moral desde la seguridad de no tener acceso a experiencias sumamente costosas. Es el caso de Ixtapa, donde es increíble que a medio día se riegue el campo de golf, cuando por si no fuera una idea tonta en sí misma, se vuelve inverosímil al saber que apenas a unas cuadras, casi centímetros, en las montañas que los rodean y en la cercana Zihuatanejo no hay agua para los habitantes, y solo los más afortunados pueden ser abastecidos continuamente con pipas. Poner por contraste a Sayulita y su ausencia de edificios de más de 4 pisos la enaltece, pero ignora que es muy de nicho. Digámoslo ya; no hay albercas, y faltan regaderas para quitarse la arena saliendo de la playa, se tiene una idealización de un concepto con poco gasto de agua y que desalienta consecuentemente la presencia de niños. Pero para ello a veces caemos en el autoengaño, teniendo a gente feliz de acampar y que no repara en que para bañarte y poder salir a cenar en la noche, debes esperar al menos una hora para que la regadera se desocupe y tener la presión de no tardarte más de 5 minutos, porque la fila te espera y su impaciencia es un infierno callado que musita; apúrele. Y las opciones son igualmente malas, puedes no bañarte si tu visita es de pocos días, o hacerlo a las 3 pm para no competir con nadie, pero olvidándote de la frescura de ir a cenar limpio. En los hostales la situación no es mucho mejor, en las casas sube bastante, pero hay pocas y también hay problemas en los servicios y todo ello bajo un calor de
35° que resulta avasallante. Ya ni hablar de aquellos valientes que deciden instalarse en sitios sin infraestructura pero que son tolerados para acampar al menos unas horas.


Visitas a lugares donde no hay albercas, cuesta conseguir un taxi, faltan baños públicos y es
imposible encontrar un cajero que funcione, debe ser muy bien analizado, porque aun quienes abandonaron hace mucho la actividad física valoran casi por instinto, un sano chapuzón e incluso bañarse con agua caliente en el trópico.


Sayulita pertenece a un imaginario donde los grupos de amigos o parejas amorosas se bastan así mismos para generar una experiencia autentica, noble y primorosa. Lo que en la mayoría de las veces tiene un intervalo de edad para vivirse. Si ya estas fuera del mismo, nunca compaginaste con esa visión, o estas contento y en paz con tu sedentarismo, la conclusión es obvia; no vayas.

El encanto de que nadie se preocupe por recoger las ramas.

Entre Lineas

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Y a solicitud de mi amigo, que busca que le de texto largo muy largo, tan largo que el lector termine extenuado, uno que mida dos cuartillas y titulo libre. De un tema impactante que lo deje con la boca abierta, ansiando el siguiente post, con sus márgenes impecablemente rectos, sus letras brillantes, con frases pegajosas y con palabras que pongan a dudar al mas heterodoxo con su ortografía.
Espero lo puedan leer como se dice vulgarmente, de una sentada y de corrido, a los neófitos les resultara chocante la extensión quisa lo desprecien en un inicio, pero ya tocando la introducción solitos van a querer terminarlo completo. A los bibliófilos veteranos ya saben como atacar un post. Pero eso si les digo novicios y veteranos seguro querrán saltar a otro igual, pero tendrán que esperar, hay que entender uno se agota después de que se exprimió hasta la última gota de ingenio. El lector quizá termine ávido por otro igual, pero todo tiene su tiempo y la espera es inevitable.
Una vez que ya se ha leído al autor que ya se conoce su texto, sus formas y sus modos, la siguiente vez es mucho más placentero para el lector, ya conoce el ritmo, sabe cuándo puede descansar intuye cuando se avecina mayor dinamismo, llega a un entendimiento se juega con los tiempos, se crea una comunicación, el lector sabe cuándo será sorprendido, dejándose llevar al ritmo del autor.
Me confieso ser escritor de la vieja escuela, añoro las antiguas formas con sus tiempos y protocolos lo cual chocan con la modernidad. Mi imaginación vuela con la pura idea de poner mi extenso texto entre las manos, con un empastado grueso, de esos donde se sientan las costuras, yo prefiero este tipo, pero seguro alguien mas su fantasía a de  ser las pastas suaves, esas lisas, que hace que la mano se resbale de extremo a extremo, pero no esas formas ya terminaron ahora los jóvenes autores todo lo manejan en PDF, conformándose con saber que el lector recibirá un leve vibración para notificarle que ya está ahí su texto, abusando de la tecnología si el texto es pequeño simplemente le cambian el tamaño de letra y su problema será disimulado, si es insípido le pondrán algún dibujo, pretendiendo  entretener al lector, abandonando sus textos en cualquier  blog o en cualquier red social exhibiendo con orgullo eso que entre tantos iguales no destaca, sin saber quién realmente lo quiere consumir, donde cualquiera lo lea o medio lea, eso no sucedía antes, antes se informaban. El autor más mencionado más lo buscaban para probar su trabajo, cuando no lo conocían por lo menos sopesaban el libro como forma de conocer la extensión del trabajo.
Algo que no ha cambiado en estos tiempos es que el autor aun debe saber venderse, debe actuar como si pudiera entregar lo que ofrece, seducir al lector para que este devore su texto, pero como en todo la seducción debe ser sostenida con las acciones, uno no puede simplemente prometer 2 cuartillas y titulo libre  para al final salir con 5 miserables párrafos.

Erick

Momento Historico.

¿Y si estuviera solo, sin internet, ni cable, tomando un poco de tequila, que escribiría? La respuesta es una variopinta mezcla de sentimientos, todos aparentemente inconexos, pero a la vez profundamente lógicos porque surgen del análisis más neutro posible, casi sin intermediarios porque apenas hay distractores. Por un lado, lo primero que me viene a la mente es porque tuvimos que llegar a esto, ¿porque tenemos que vivir la “fiesta de los pandas”, que necesidad había de pasar por un momento tan complicado? Y justo ahí es donde surge mi primera disyuntiva de expresión. ¿Hablo de lo que me arrepiento ante estas circunstancias o mejor sobre la frustración de ser parte de un momento histórico del que nunca quise ser parte?. Bueno de entrada optaré por lo segundo. Para aquellos que tanto se lamentaban el no poder vivir un momento que fuera un antes y un después en la vida normal de la gente (por supuesto el 11 de septiembre es clave en términos de la geopolítica mundial y el 89 en términos de historia general, pero no representan nada para el hombre común de lo que denomino el «occidente olvidado», América latina). No tengo más que fuertes críticas y profundos reproches. ¿A caso vivir en una trinchera en 1917 era algo tan importante que quisieran vivirlo? Por favor no caigamos en el vicio mentiroso de la » historia para nada» , estar en esa guerra tan interesante como lo es la primera guerra mundial (para mí mucho más que la segunda), no le sirvió de nada al hombre común que lo único que vivió fue la inmundicia  de tener que defecar a un lado de las horribles deposiciones de  al menos decenas de hombres que jamás quisieron vivir ese infierno o al menos no en la magnitud que se acabó convirtiendo, ni hablar de lo lamentable que fue.

Que no solo se trataba de «un asco», eso era lo de menos. El verdadero problema es que esa miseria podría acrecentarse cuando te dieras cuenta que aquel compañero estaba muerto y que lo de menos eran sus desperdicios, el verdadero problema es que esos seres humanos eran en si mismo basura (por no decir y vaya que me resisto; mierda) basura andante que tenían en la frente un reloj de arena que solo definía la hora en que acabarían siendo ellos mismos una deposición más del mundo. Con muertes no solo deshonrosas (¿en serio una muerte puede ser honrosa?) Muertes estúpidas, vacías del más mínimo significado porque no contribuyeron en nada a una victoria, aunque sea efímera, pero que se les pudiera dar alguna relevancia patriótica (dios mío como si eso en verdad sirviera de algo a las madres que perdieron a sus hijos). No, sus muertes fueron como el desperdicio más banal que dan las palomas a los carros, un desperdicio que hasta choca y molesta porque no significa nada o tal vez solo significa eso. Desperdicio.

En México había personas que hablaban mucho sobre cómo era posible que en 2010 no hubiera una revolución armada, como si no hubiera razones para despertar y levantarnos contra alguna especie de tiranía. Y al ver qué tal cosa no sucedió (más haya de algún evento conmemorativo, pero nunca del nivel esperado) se sintieron defraudados por aquella profecía autoinventada de que cada 100 años «el pueblo se levanta». Pues bien, aquí lo tienen. Su gran momento histórico aquel donde como nunca creímos posible la vida misma se paró. No hubo un movimiento armado que se revelara, fue toda la sociedad la que se detuvo, la que dejó de ser quien era. Irónicamente el gran momento no fue dado por el movimiento o la inercia. Fue dado por la inmovilidad y la pasividad. Por el nuevo estado de la materia: la incredulidad y el escepticismo. La pregunta sería, ¿en serio eso querían? (Vuelvo y me repito) la historia «para nada» para tener la efímera gloria de que «lo vivieron». ¡Dios mío! (Y vaya que hay detractores de la religión, pero es difícil negar que nos deja grandes expresiones de asombro) y ¿de qué sirve? De qué sirve que vivieron el día que hasta los moteles y los prostíbulos cerraron. De qué sirve anhelar vivir un momento histórico si este se vive desde la distancia de la víctima que no toma las decisiones del Victimario. Se equivocaron, así de simple se equivocaron.

En su afán por demostrar que tienen razón muchas personas incluso disfrutaron la penuria que también a ellos les afecto.

Superioridad Moral.

Aunque ya esta muy hablado lo que perdimos y lo que añoramos en esta oportunidad temporal, creo que poco se ha explorado de lo que ganamos (aunque sea brevemente), aquellas oportunidades que nos fueron dadas sin pedirlas y que se volvieron un regalo, un obsequio gratuito que pudimos tomar sin realmente haberlo pedido. El uso del cubrebocas, aquel nuevo artefacto que al principio despertó enconados debates de alto nivel profesional, pero que conforme fue pasando el tiempo y quedó claro que su uso era irrefutable, se acabó quedando como un elemento absolutamente necesario para la convivencia diaria. Muchos lo usamos desde el principio sabedores de que por leer la prensa internacional, era cuestión de días, incluso horas para que viéramos a poblaciones enteras tapadas hasta la nariz, lo sabíamos, teníamos el entendimiento de la situación porque conocíamos la historia del SARS y el MERS, no teníamos dudas de “por donde Iban los tiros”, pero mucha gente que en un principio no era aficionada a estos temas y tardó en entenderlos (por no decir los necios que aún siguen en su obcecación absurda), no lo usaba, tenían dudas y una gran cantidad de incógnitas, que se expresaban desde las más duras críticas que les daba la seguridad de su ignorancia, hasta las actitudes más simples de expectación infantil. Algunos ni siquiera sabían de qué “iba la cosa” pero no se atrevían a preguntar. Recuerdo que en un primer momento fui un gran entusiasta incluso del uso de careta y guantes, me sentía profundamente superior a todos los demás porque en sus dudas, incredulidad y a veces franco rechazo, encontraba la fuerza de saberme adelantado a las circunstancias. La evocación de ser el primer caballero que toma una espada para enfrentar al monstruo que viene fue un gran regalo que obtuve casi solo por el hecho ser observador, fue el triunfo para quienes pasamos horas viendo noticias y que solemos preguntarnos si acaso ¿no deberíamos hacer algo mejor con nuestras vidas?, fue el autoreconocimiento de que pasar mucho tiempo frente al monitor de una computadora no era una mala idea, y ni hablar de recibir las “notas correctas” porque el algoritmo del celular te manda lo que más frecuentemente vez. Validaba por fin un consumo multimedia que ha nadie importa realmente pero que por fin sería útil para la sociedad, aunque esa sociedad sea solo el entorno inmediato. Aun hoy en día (y por lo visto por al menos un año mas) pasar por las calles sin que tu boca sea vista cuando una gran cantidad de gente aun deja ver sus labios, nos provee a muchos de la seguridad y la arrogancia que en otro tiempos debió tener un aristócrata con sombrero y bastón con pomo de marfil cuando caminaba por alguna calle polvorienta en medio de esa prole tan genérica y despreciable, tan sumida en su ignorancia y falta del entendimiento de las ideas del mundo  de la ciencia, que apenas parecen homínidos, o tal vez lo son, pero tan leperos, que también la imagen podría ser la del Homosapiens en medio de inferiores Neandertales, o la de ser parte de la corte del Luis XIV o mejor aun ser Luis XIV, pesando por Paris sabiendose en la cima de la perfección, un ser prácticamente divino, el rey sol, lo que por cierto también evoca la imagen de un Akhenaton que anda en una barcaza ceremonial  con lo brazos abiertos entendiendo a Aton el disco solar, mientras los esclavos o simplemente depauperados no logran entender nada, y solo les queda la seguridad de su desprecio de clase inferior, al que de la noche a la mañana le cambiaron su comprensión del mundo y se quedaron obsoletos. Pero si una tela, da esa seguridad ante los inferiores, también otorga un reconocimiento a quienes son tus iguales y se merecen tu respeto, una idea ya muy estudiada por el mundo militar, la antropología social y el mundo de la moda, pero que en esta ocasión añade una mayor transversalidad. El rico y el pobre, el burócrata y el freelancer, el guapo y el feo, se pueden conectar como personas que se cuidan y cuidan a los demás. No se trata de que se vuelvan amigos, contactos, o conocidos, se trata de que cada vez que alguien empata contigo en esa visión, real o mentalmente otorgas un guiño de aprobación, de máxima empatía y por un nanosegundo axones y dendritas generan una sinapsis social, algo tan bello que aunque está lejos de la química del enamoramiento, vaya que es cercana.También está la dimensión política que en muchas partes del mundo se ha vivido. El tema está tan explorado que de alguna forma se considera superado, ya que se dice que pasamos de la “diplomacia del cubrebocas”  a la “geopolitica de las vacunas”. El uso de esa tela como símbolo de pertenencia a un movimiento y su ausencia por cercanía a otro, es tan ruin y a la vez tan interesante, que es digno de una reflexión pormenorizada que merece su propio espacio.  

Los supervivencialistas en un primer momento se vieron halagados por unas circunstancias que les dieron la razón, aunque lentamente se fueron apagando, pero incluso ellos tuvieron ese raro regalo, más parecido al Ópalo que a los diamantes, que nos otorgó un cambio de vida que nos puso del lado correcto de la historia, ese bello presente no justifica para muchos la gran tragedia vivida, pero cual bocadillo lleno de gluten, nos permitió saborear por un momento un sabor agradable, rico y empalagoso; la superioridad moral.  

Alguna vez fui a AA

Aun cuando quisiera tener los recursos estilísticos para realizar una crítica omnisciente, la verdad es que no hay otra forma de abordar el tema; alguna vez fui a una reunión de AA Alcohólicos Anónimos, esas siglas azules que se encuentran omnipresentes en los poblados del país, o al menos en el territorio donde he llegado a pasar. Algunas parecen símbolos de culto al más puro estilo de una cruz católica sobre una catedral, aunque lo común es que parezcan más (valiente ironía) una cantina clandestina apenas anunciada pero que todos sabemos de qué va la cosa, y aunque el tema de la arquitectura o la presencia física de estos lugares podría dar para unas lineas, deseo ir directamente a la crítica de porque me parece que no funcionan o como funcionan a pesar de sus grandes defectos (como la orinoterapia), pero particularmente uno; la extraña competencia por exponer la miseria humana.  

En esas reuniones gana la peor historia, así tal cual. Para mi que suelo tener el gusto de encontrarme con cualquier espacio que me proporcione el placer de hablar ante un público, de mis temas (el alcoholismo es uno de ellos) y a mi forma, (detesto el perifoneo e incluso la labor de los lectores de noticias) me parecía muy interesante por pararme ante un atril (bello y hermoso y a veces tan excluyente), y aunque el estigma de entrar con un grupo de perdedores (percepción mayoritaria) le restaba algo de “onda”, la experiencia tan única y sin que se enterara mucha gente lo contrarrestaba de alguna manera. A eso hay que agregar que efectivamente sentía un dolor por una alcoholizada que si bien no se salió de control si me causaba una gran aflicción porque de nuevo sentía que estaba pasándola bien y teniendo el registro tan agradable de la comprensión de la vida que en un determinado momento el tequila puede otorgar, pero al final volví a sentir ese sabor agridulce de quienes no logramos “coronar”, somos incapaces de simplemente llegar a buen puerto estando tan cerca de tierra, con el faro iluminandonos después de haber pasado lo más tormentoso de la noche.

Decidí hablar de primero por mi muy inocente idea de deslumbrar al resto de los participantes (poco más de una docena), y que conocieran cómo lo hace un gran aficionado de la oratoria, para que de alguna manera supieran a qué le tiraban si me osaban opacar, vamos yo les iba a marcar el ritmo. Honestamente en términos técnicos no creo haberlo hecho especialmente bien o mal, mi entonación y pronunciación los sentí normales, y aunque tuve un aura de efímero reconocimiento por ser el primero en hablar, sentí que falle rotundamente en crear una narrativa teatral (o teatralizada) que un par de veces (con más de una veintena de intentos) he logrado. Aun recuerdo que mi tema no era la podredumbre en la que se convierte un ser humano cuando se vuelve presa de sus deseos de autodestrucción, lo mío era criticar esas pequeñas oportunidades que perdemos por no ver esa ventana de oportunidad a veces tan chica en donde podemos ser agradables, únicos y especiales y en cambio de forma consciente o no optamos por volvernos una borracho genérico de los que desgraciadamente hay tantos y que no hacen gran daño pero tampoco interesan a nadie, son como la humedad, se va expandiendo pero no es lo suficientemente grave para requerir atención. Mi idea, mi gran idea era que tomar se vale, pero o se aspiraba a hablar como Churchill y al alba se tenía el sentimiento de haber salvado Europa o no valía la pena.

Pero evidentemente después de mi hubo más participantes, quizás unos 5 o 6, la reunión estaba pactada a durar una hora, pero duró casi 3, y me había prometido aguantar hasta lo último para vivir “la experiencia completa”, pero lo que yo no sabía es que con cada participante las situaciones de las que hablarían se Iban a poner peor y peor, hasta el punto de volverse una lúgubre ensalada de hechos cada vez más lamentables, y que rápidamente irían de lo desafortunado a lo delincuencial. Después de mi ya se habló de choques en autos, de heridas francas que requirieron hospitalización, luego se habló de drogas, de lo fácil que es encontrarlas en las calles por las que transito continuamente y que nunca había reparado en que pasara tal cosa, también se empezó a mencionar la necesidad continua de estupefacientes y luego como la ansiedad te lleva a robar hasta a tus hijos. Las siguientes personas ya hablaban de esquizofrenia, de golpear a quien se interpusiera en su camino aunque fuera tu esposa o tu bebe cuando entrabas en trance, de la experiencia de acabar en los separos, de ser confundido por un asesinato realizado en una noche de juerga y que llevo a alguno a estar casi dos años en la carcel. Pero particularmente me llamó la atención una pareja que se describen a sí mismos como alcohólico drogadicto y ella como drogadicta con trastorno de personalidad, y aunque el varón presumía llevar “limpio” 6 meses, la dama le hizo ver que recayó y que  solo llevaban 3 meses en ese estado. La pregunta obvia que yo tenía era ¿porque diablos siguen juntos?¿no se dan cuenta que se hacen daño?, que requieren estar en tratamiento bien supervisado hasta que dejen de ser un riesgo para ellos mismos, y solo después de eso podrían pensar en juntarse, (¿ya dije que se pegaban y casi se mataban un par de veces?). El último individuo (sabiendo que era el último) decidió  cerrar con una especie de superioridad moral, porque aunque reconocía haber hecho fraudes a incautos en la capital para pagar su vicio, presumía llevar más de 10 años sin tocar substancia alguna que lo alterara (hasta decia solo tomar agua), eso sí ese gran logro se debía a su gran voluntad por ser uno de los dos fundadores del grupo e ir a casi todas las reuniones desde que este existe (sesionaban de lunes a sábado a partir de las 7 pm). Y con esa fuerza nos daba la bienvenida a un par de caras nuevas.

Espero que haya quedado claro todo  lo perverso del asunto, pero aun así lo diré de nuevo. Gana la peor historia, obtiene notoriedad y un aplauso más sentido aquel que más bajo a caído, y si todavía no conoce el fondo pero acepta que tiene problemas es mejor aun, porque pronto volverá con la nota de casi haber matado o violado hasta a su madre, pero siempre aceptando que puede mejorar  y que necesita ser escuchado por un grupo que (oficialmente) no lo juzga. Lo que se espera después es que vaya seguido (diario si se puede) y ayude a reclutar a nuevas personas, y en el proceso apoye de alguna forma con el mantenimiento del lugar, para seguir dando notoriedad a quienes apoyan ciegamente el proyecto por su eficacia, no importando que vayan por años y años.

Lo más irónico de todo es que critican el papel de juzgador que tiene la sociedad en general y que al no comprender estos temas sentencia sin más. Pero yo acabé haciendo justo eso y lo digo con toda la fuera de mis letras; AA no tiene valor terapéutico alguno, solo se va a comer el tiempo con la vana esperanza de que algún día sepas qué hacer con él.