A pesar de mi esfuerzo por ser original, no podre evitar caer en los vicios de comunicación de este tiempo, empezando por la idea repetida hasta el cansancio de hablar; de lo que poco se habla. Olvidando el hecho que esafrase tiene una clara connotación de superioridad intelectualoide porque tu si sabes del tema, y que también tiene una carga de victimismo que pretende causar irónicamente la empatía por un cierto aire de martirologio. Dicho lo anterior empiezo propiamente.
Algo de lo que no se suele platicar cuando se cuentan historias de amor y desamor sobre todo cuando se tiene cierta edad, digamos pasados los treintas es no tener un gran drama o incluso un pequeño drama que contar para acompañar una platica de trabajo cuyo único fin es consumir el tiempo, ya no digamos no tener algo para una fuerte alcoholizada con Mezcal puro. En estos escenarios no falta quien cuenta que su marido ya no muestra el interés de antes, o que su mujer parece que tiene otro, o que tuvo un episodio bochornoso cuando intentaban tener algún momento de intimidad, pero se pone peor (o mejor según se vea) cuando se empieza a caer en el recuento de aquellos episodios vividos en la juventud, en la cual casi los cacha un maestro uno encima del otro, o se tuvieron 2 novios al mismo tiempo, o se anduvo con un ser humano que era la viva representación de la belleza humana y que hasta hoy seguimos preguntándonos si acaso eran de la misma especie que uno. A veces en esas platicas se aprecian historias ridículas como aquellas
personas lindas, pero que se empeñan en andar con personas de un perfil malandroso que nada tienen que ver con ellas y que han generado eternos problemas de demandas e hijos no deseados que minan el desarrollo futuro para siempre y que, aunque se les quiere, implícitamente queda claro que son una condena que los priva de aquellas ensoñaciones de conocer el mundo o simplemente poder dormir 8 horas diarias. También suele haber declaraciones picarescas y vamos todos sabemos que la mayoría de las veces son exageradas y algunas veces francamente inventadas, pero también se sabe que puede que si tengan fundamento y en el afán ocioso de discriminar lo que en verdad paso, de lo que no, hay margen para conceder un poco de certeza, y es hay donde quienes tuvieron tríos, acabaron en un motel después de horas si no minutos de conocer a alguien, acaban siendo triunfantes en ese vaivén primitivo de querer ganar el punto y conseguir aunque sea por 2 segundos la admiración de los que escuchan.
Al final los grandes perdedores de esta narrativa de fogata previa a la comida no son los que hemos querido ensuciar con el estigma de perdedores, y filias y fobias de genero aparte, no es la mama luchona que requiere apoyo (a veces contra la pared) para mantener a sus hijos, o la puta que menciona haber tenido 3 novios guapos y un chingo de feos, o el pito fácil al que todos conocen a su esposa y aun así hace uso de la galantería (a veces claramente acoso) ante cualquier mujer que tiene enfrente, o incluso el galancete de barrio que quizás si llame la atención y sea digno de un funeral con féretro abierto, pero que no
conoce de formas y protocolos para una civilidad mínima. El gran perdedor es quien no tiene nada que contar o que en el mejor de los casos debe exagerar aquellas micro experiencias que en su micro mundo valen algo, pero que cuando salen de su boca parecen tan mínimas que aun en el contexto de una platica informal y aburrida, no dejan de ser material de relleno, son árbol 3 en una puesta en escena de una primaria multigrado donde lo único que vale es el valor de estar parado frente a un publico y tener la fuerza de no musitar una línea simple.
La gente no sabe el infierno que se vive al no tener nada que aportar, la gran impotencia de no saber como actuar, de si debemos callar y escuchar para mostrar elegancia y una cada vez mas denostada caballerosidad, o salir corriendo buscando cualquier pretexto, que además puede que ni se vea así, porque en el trabajo en cualquier momento surge algo, pero en el fondo tu sabes que huyes de una platica incomoda que te toca en lo mas profundo de tu existencia estéril, pero también está la tentación de exagerar, que si alguna vez platicaste con alguien espectacular, decir que en realidad se besaron, que si
anduviste con alguien una semana, comentar que fue una semana hermosa, cuando se trato de un simple accidente de la vida el que sus palabras hayan dicho un tímido si, o que decir de cuando te mostraste magnánimo al comprar un gran ramo de rosas que te costo mucho y que eran unas flores exclusivas ignorando el hecho de que te las recibieron con cara de conmiseración y desdén, o decir que tienes grandes platicas con alguien y que se quedaban hasta altas horas de la madrugada y fueron novios y se mandaron fotos y ya
planeaban vivir juntos, cuando lo único que realmente paso fue que por dos noches coincidieron en el tema del momento y que fue amable contigo, pero nada más.
Callar, huir, exagerar. Callar, huir, exagerar. Callar, huir, exagerar. Y sé que quizás haya mas opciones como la contraargumentación equilibrada basada en el derecho y el gozo de la tranquilidad, vaya no andar teniendo sexo reduce la posibilidad de un hijo no deseado al 100%, no andar con nadie evita el sufrimiento de la separación, algunas son tan destructivas para las partes que es fácil caer en vicio de desdeñar esa desdicha, ni hablar de divorcios, pleitos legales, demandas por pensión. Salvo que seas un abogado que recibes dinero por ello, no creo que sea del gusto de alguien estar enfrentado siempre con
otra persona o con una institución judicial. No digo que no haya quien genuinamente crea que una vida sin sabor evite los horribles sinsabores de la misma, pero volviendo a la falta de originalidad y en un afán de rescatar torpemente la dignidad, no es el caso de la mayoría. Sufrimos porque en el camino de la exageración irónicamente también hay mucho silencio, un mutismo que duele y que toca el cartílago y la medula, como aquella vez que
queriendo entrar en la dinámica de lo que uno hace por amor y querer competir contra aquel que la llevaba en taxi por meses y se regresaba a su casa en la noche caminando sin que se enterara, la razón de sus esfuerzos, cuando ese hogar quedaba a mas de 10 km en una zona brava, dije que apoye al interés del momento en un examen sobre matemáticas muy complicadas y gracias a mi mantuvo el 10 que le permitió conservar la beca, cuando lo que realmente paso fue que hice sus tareas por un semestre, para acabar obteniendo un
simple gracias, y un rechazo sutil a salir conmigo.
Lo peor de todo como ya se puede ver, son las heridas autoinfligidas, que no valen ni una cerveza barata, aquellas veces que claramente no había nada que perseguir, pero el empeño hizo que se acabara en la penuria superior, el ser un pobre patético. Y cuando realmente parecía que podía haber algo desdeñarlo por miedo, arguyendo el pretexto mas simplón de la era moderna; tenia mucho trabajo, en fin, ya solo queda reír por no llorar.
Callar, huir, exagerar, callar, huir, exagerar, callar, huir, exagerar. Las tristes alternativas para eludir el verdadero drama; el no tener nada que contar.
